Por ser un perfeccionista es que hoy escribo esta carta. Por eso y por haber recibido un par de mensajes de texto a mi celular, que no eran para mi: "hoy estabas bellísima" y "mi vida, te veo esta noche". ¿Y quién mandaba esos mensajes? Gente amiga que - evidentemente - estaban en una vaina con alguien que no es la pareja que yo le conozco; o sea, amigos y amigas infieles.
Entonces yo no puedo permitir que la gente use la tecnología de estos tiempos para mantener un segundo frente, y cometa los más básicos errores. Porque lo que hace 10 años atrás era exclusividad de científicos y de gente que tenía billete, como era el internet y el teléfono celular, hoy es un instrumento para asuntos más populares y banales, donde el amor y el sexo son los primeros. Por ello espero que, a la hora de la infidelidad, ambas sean usadas de manera asertiva.

Los infieles de estos tiempos debería importarles conocer en detalle la amenaza que significa el teléfono celular. Ese aparato, puede convertirse en la peor pesadilla de un infiel si este se deja llevar por la rutina y no cuida los detalles para que su acción en el otro frente no sea descubierta por su novio, su novia, su esposa o su esposo, según sea el caso.

¿Te has percatado todo lo que el bichito ese guarda en su memoria? Agarra tu telefonito y jurúngalo. Para empezar una muy amplia libreta telefónica donde seguramente estará el teléfono del otro o la otra, porque tú dices "quién va a estar revisando los 350 registros". Primer error: ¡por favor, usa la memoria de tu cerebro por primera vez en tu vida y recuerda el teléfono de tu amante!

Pero eso no es todo. El pequeño aparato es fiel custodio de los números y nombres de los destinatarios de todos los mensajes enviados y llamadas realizadas, de los autores de todos los mensajes recibidos y de todas las llamadas contestadas y ˆ por si fuera poco ˆ también de todas las llamadas que ˆ por algún motivo - dejaste de contestar. Con esa información tu pareja tiene suficiente material para descubrirte cualquier aventura. Por eso, mijito, mijita, pon atención: usa la opción „eliminar‰ cada vez que tu amante se comunique. Pero mosca, no borres todos los registros: eso también es sospechoso.

Pero la falta de habilidad para engañar también se encuentra en internet y sus programas asociados. Para suerte de un pana, la pajúa de su ex -quien decidió montarle cachos- guardó sus "chateos" amorosos así como los correos recibidos y los que ella tuvo a bien escribir en la computadora de ambos. El resultado: pillada la idiota y relación terminada. Repito, para la suerte del pana.

Sin embargo, si tu - que te la das de sobrado(a) - decides ser infiel usando la computadora de su casa, piensa que tu pareja no es tan bolsa para no darse cuenta (tarde o temprano) de tus jugarretas. Aquí no sirve la recomendación de "borre todo". No chiquilla o chiquillo, cualquier técnico en computación sabe que en algún lugar perdido del disco duro o del ciberespacio siempre queda algo guardado, algo que puede ser tu perdición.

Si quieres una recomendación, vuelve al viejo estilo de la infidelidad: llamadas desde teléfonos públicos a teléfonos fijos; encuentros "casuales" y nada por escrito.

Por supuesto yo se que tu no vas a tomar en cuenta mis recomendaciones, y por tanto te auguro el descubrimiento de tu aventura por parte de tu pareja. Te mandarán pal carajo y te quedarás sin nada, hasta la próxima oportunidad.

Nuevamente quedará demostrado que son las pendejadas las que acaban con los infieles.